El viernes 30 de octubre la Asociación Galega de Enfermaría Familiar e Comunitaria (AGEFEC) me invitó a dar un taller práctico sobre Vibe Coding para Enfermería. La actividad se enmarcaba dentro del IX Congreso que se realizó en la ciudad de Ourense.

La apuesta era arriesgada. No solo era hablar de IA sino poner en manos de compañeras que nunca habían tocado una línea de código herramientas de desarrollo que les permitiesen crear sus propias aplicaciones y utilidades.

Como digo, la apuesta era arriesgada, pero la gente respondió de manera increíble. Tanto que las plazas se agotaron y la organización me pidió repetir la sesión en un segundo taller de tarde.

En total, dos pases de dos horas cada uno y un trato: ellos ponían el criterio clínico y yo me encargaba de que la IA les hiciese el resto.

Al finalizar la jornada teníamos 32 aplicaciones funcionales adaptadas al contexto de trabajo de estas profesionales de la Atención Primaria.

60profesionales
21equipos
32aplicaciones

Qué es el vibe coding

Empezamos por definir qué es el Vibe Coding y cómo, en manos de una enfermera con criterio y conocimiento, se convierte en poco menos que un superpoder.

Aprovechamos para dar una pincelada de normativa y explicar cómo nos afectan las diferentes leyes a nivel europeo, tanto las que rigen el software como producto sanitario como las específicas del uso de la IA, sin olvidar la normativa de privacidad y datos sensibles.

Una vez que entendimos la responsabilidad y quedó claro lo que "podíamos hacer y no hacer" en nuestro día a día en una consulta con pacientes, nos pusimos manos a la obra.

Y ahí es cuando empezó la magia.

Las aplicaciones, en tres minutos

Entorno controlado de formación

Este era un taller experimental. Una sesión para abordar las posibilidades del Vibe Coding dentro de un entorno formativo. Ninguna de estas aplicaciones es un producto final ni se tiene la intención de utilizarlas en una consulta con pacientes.

No te pierdas los dos vídeos que creamos en tiempo real mostrando todo lo creado durante las dos sesiones.

Pase de la mañana: 16 aplicaciones
Pase de la tarde: 16 aplicaciones

Qué crearon

Cada equipo eligió qué construir. Estas son algunas de las aplicaciones, agrupadas en tres necesidades.

Acompañar al paciente en casa.

  • Pie diabético: el paciente se revisa con un cuestionario y enfermería clasifica la úlcera con la escala de Wagner.
  • Cuidados del PICC: guía de ducha, ejercicio y sujeción, con revisión diaria y test final.
  • Mi pastillero personal: ayuda a las personas mayores a saber qué tomar y cómo.
  • Insulina, paso a paso: cuándo y dónde ponérsela, con vídeos cortos sobre cómo purgar la pluma.
  • No estás sola: recursos, apoyo psicológico y tiempo para quien cuida.
  • Deixar de fumar: en gallego, con consejos para cuando aprieta el deseo y una calculadora de lo que ahorras.

Ganar tiempo en la consulta.

  • Notas de enfermería: hablas y la nota se ordena sola.
  • Consulta de crónicos: con el sexo, la edad y las patologías, indica qué pedir y cuándo.
  • Agenda de vacunas: muestra qué vacunas le faltan a cada paciente.

Organizar el trabajo del equipo.

  • Vacaciones, libre disposición y cursos: cada enfermera ve lo suyo y el reparto sale automático.
  • Rotaciones de residentes: simplifica los Excel y marca en rojo si dos coinciden.

Lo que me llevo

Las prioridades las marca quien cuida. En los dos pases se repitieron la diabetes y el tabaco. Son los problemas que llenan una consulta de Atención Primaria y esa elección no la puede hacer quien no ha pasado por esa consulta.

Lo difícil no es el código, es definir el problema. Una aplicación de rotaciones sirve porque alguien sabe que el dato importante es cuándo coinciden dos residentes. La IA escribe la función, pero esa regla la pone el profesional.

La privacidad también puede ser el proyecto. Un equipo de la mañana, Las Supernenas Anonimizadoras ❤️, creó una herramienta que quita nombre, DNI y teléfono de una tabla sin que nada salga del ordenador. Aquí la protección de los datos no era un requisito más: era el producto.

Y ahora qué

Si un taller de dos horas basta para que un equipo convierta una idea en un prototipo, el cuello de botella se mueve. La pregunta ya no es quién sabe programar, sino quién revisa, quién valida y qué camino tiene una buena idea para llegar a convertirse en realidad.

Ahí la enfermería tiene mucho que decir. Conocemos el problema y también sabemos lo que significa cuidar con seguridad.

Una vez más, mil gracias a AGEFEC por abrir este espacio en su congreso, a Adrián Vences por su ayuda en la sala y a cada equipo por lo que construyó.